Ir al contenido principal

Cuanto papel, cuanta paja, cuanta abrumación…

No hace mucho tiempo, más bien poco, al salir de una reunión con unas amigas de alguna administración pública de algún nivel de los 3 gobiernos (no cuento ni la prensa ni la iglesia ni la LFP), les preguntaba:
“¿Qué tal ha sido para vosotras este procedimiento de contratación reciente? ¿Cómo lo habéis llevado? ¿mucho esfuerzo? ¿mucha lectura?” Sinceramente no lo preguntaba por preguntar, lo hacía por verdadero interés, cuando uno escribe propuestas, no puede remediar, por lo menos el que suscribe, ponerse en el lugar del que tendrá que leerlas.

“¿qué cómo nos ha ido?, muy mal, mira esa montaña…” me señalaba una columna de papeles, libros y sobres que se torcía por su altura, preparado para ser devuelto a sus dueños perdedores…
Me siento culpable y mucho.
Esto me recuerda a los exámenes en los que uno o no se sabía bien las cosas, o quería demostrar más de lo que se pedía, “he metido paja, sí, pero de la buena”.
No, querido amigo, la paja, es paja y siempre sobra porque habitualmente sirve para esconder alguna carencia o para engordar virtudes.
Propongo un prototipo de oferta telegrama (Algunas entidades contratantes ya lo ponen en práctica):

Vamos a hacer todo lo que necesitáis, (stop) muy bien, (stop) como hasta ahora hemos venido haciendo o han venido haciendo otros, (stop) con estas mejoras, bla bla bla, (stop)en este tiempo,  (stop)con este aspecto, (stop)con estos resultados (stop) y por este precio. (fin)
Con esta propuesta puede que no ganemos, puede que no hagamos amigos, pero seguro que no nos granjeamos enemigos.
Reconozco que no es fácil, cuando nos ponemos en modo “on: hacer propuesta técnica”, queremos dar tanto cariño y parecer tan exquisitos que rozamos el absurdo, nos medimos al peso y ese no es uno de los criterios de evaluación que yo conozco…
Queremos ganar por abrumación y creo que esa palabra ni existe…

Me encanta ese requisito que he visto en algunos concursos que acotan el tamaño de la memoria técnica a presentar, me apunto a esa moda y a incluir una novedosa mejora en mis próximas propuestas:
“…nótese que el tamaño de la presente propuesta, no excede de, x páginas, un x% menos de lo que se solicita…”

Comentarios

Entradas populares de este blog

Diferencias entre Quito y Lima…

El clásico Panama... Antes de empezar con la clase de geografía comparativa, una cosa que se me olvidó contar de Lima. Era sábado por la tarde, yo estaba sólo en la “casa cuartel” y sonó el teléfono fijo, una voz femenina al otro lado: “Disculpe señor, estamos preguntando a los vecinos, ¿cree usted que acabará el sufrimiento?” Me quedé callado, pensando en  posibles rimas de “sufrimiento” para el posible premio que me iba a llevar, para ganar tiempo contesté: “creo que usted se ha equivocado” “no señor, cuando cree que acabará el sufrimiento en el mundo” “buena pregunta señorita” “pero cuando?” “no tengo ni idea, es más, ¿qué quieres?” “me permite leerle unos versículos de la bibl…” “adiós”… No se si eso es normal o no, (Creo que en Perú puede serlo) la industria de la iglesia, todas y los diferentes cultos, mueve masas, el sábado estuve cerca de la puerta de una iglesia por la tarde y las familias iban felices, limpios, bienolientes a su cita con dios,...

Iñigo, cerca del cielo...

“yo nunca llevo el pasaporte original cuando salgo del hotel, voy más tranquilo con una fotocopia” “a sí? Pues nunca lo había pensado pero me parece una excelente idea” “pues te la regalo” “pues muchas gracias” “Joaquín Zafra” “Iñigo Babot” “Sí, se quien eres, toma mi tarjeta” “ok, gracias, no me quedan mías” “ni falta que hace” Esta conversación la mantuvimos en el Cerro de Monserrate a más de 3000 metros de altura en el corazón de Bogotá… Ahí conocí en persona a Íñigo, pero supe de él hace algunos años en alguna de las Jornadas e-learning en Administraciones Públicas que organiza en Castilla y León la ECLAP. Me sobrecogió la noticia de su muerte por dos motivos, en primer lugar, porque asociando ideas y recuerdos, el que pensó que no salía vivo de nuestro único y primer encuentro en Colombia, con motivo del Expolearning, era yo (eso lo contaré en otra entrada) y en segundo y principal lugar, porque me sorprendió de él, sobre todo su energía y vitalismo, sus ganas de vivir, ...

Adivinanza

Soy Tu compañero constante. Soy tu más grande ayuda, o tu más pesada carga. Te impulsaré hacia las alturas, o te arrastraré al fracaso. Estoy completamente bajo tu mando. De todas formas, la mitad de las cosas que hago puedes dejarlas a mi cargo y podré cumplirlas rápidamente y correctamente. Es fácil lidiar conmigo: sólo es necesario que seas firme. Muéstrame exactamente cómo quieres que haga las cosas, y tras unas cuantas lecciones las desarrollaré automáticamente. Soy el sirviente de todos los grandes personajes. A quien son grandes, los hice yo así. A los otros, los conduje al fracaso. No soy una máquina, aunque funciono con la precisión de un mecanismo y además con la inteligencia de un humano. Puedes hacerme funcionar para obtener ganancias o para quedar en la ruina; para mí, no hay diferencia. Tómame, entréname, sé firme conmigo, Y pondré el mundo a tus pies. Sé Indulgente conmigo, y te destruiré. ¿quién soy? By. https://es.wikipedia.org/wiki/Sean_Covey